sábado, 25 de septiembre de 2010

LEY ANTI-RACISMO Y REALIDAD


LEY ANTI-RACISMO Y REALIDAD

Paúl Antonio Coca Suárez Arana. Abogado y docente universitario. abog.paulcoca@gmail.com


Después de bastante debate, se aprobó la “Ley de Lucha Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación” en donde la discusión no se centró en la oposición a sancionar el racismo y la discriminación, sino en cómo se lo penalizará. Una vez aprobada la norma, se emitirá el Decreto Supremo que la Reglamente y que debe ser promulgado por el Órgano Ejecutivo, vale decir por el Presidente del Estado y sus Ministros.

Hacía falta una norma sancionatoria contra el racismo y toda forma de discriminación; ello significa estar a la par de países como Estados Unidos o Brasil. En este último, se tiene una sanción de hasta tres años para la persona que cometa actos de racismo o discriminación, pero también ello pasa por la prevención ya si pensamos que con sanciones duras se solucionarán estos problemas, estamos equivocados ya que las tareas preventivas y de educación son el mejor camino que la sanción dura que se establezca. A ello debemos acompañar una serie de políticas de Estado que fomenten la unidad y el desarrollo social intercultural, teniendo la capacidad para crear fuentes laborales y no fomentar abismos entre culturas.

Con esta norma, se pretende cambiar la idiosincrasia del boliviano, por lo que no solamente se sancionará el racismo, sino cualquier forma de discriminación que pueda darse, en donde los agraviados podrán acudir ante los órganos del Estado para hacerse respetar. Tengamos en cuenta que en muchos locales de diversión nocturna se “reservan el derecho de admisión”, y con esta norma ellos pueden sufrir sanciones. La discriminación que existe entre personas de diferentes estratos sociales (clasismo) deberá ser un tema del pasado, al menos eso se pretende con esta norma.

Sin embargo, el tema de la sanción es lo que más agitó las aguas en el tratamiento de esta norma jurídica que tiene asidero constitucional y humano, ya que no se concibe que pensemos que una persona es superior a otra por el color de piel, por el estrato social al cual pertenece o por tener un determinado origen. Pero, debemos ser realistas que debe sancionarse a quien agravia o discrimina y no a terceros. Por ejemplo, si un determinado medio de comunicación televisivo o radial entrevista a una determinada persona y ella da, en vivo y directo, insultos racistas o clasistas, evidentemente no se puede controlar las opiniones de las personas pero pretender cerrar un medio de comunicación por culpa de una persona, no es positivo.

De igual forma, es natural que los medios de comunicación impresos utilicen caricaturas de ciertos personajes políticos utilizando la sátira (humor político), lo cual es normal hasta en los países que tienen normas anti-racismo y anti-discriminación, y no pueden penalizarse las mismas ya que los ciudadanos deben ser críticos hacía sus políticos, y ello se lo hace -y debe seguir haciendo- en base a lo que ellos son como políticos, y no por su origen social, cultural o color de piel.

Se espera que en la Reglamentación de la norma se disipen todas las dudas existentes. Nadie puede ni debe tolerar racismo ni discriminación, pero también debemos decir que cada quien es responsable por sus actos, y la sanción debe ser para quien profirió las ofensas. A fin de cuentas, los delitos son personalísimos.

lunes, 6 de septiembre de 2010

A 71 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial

A 71 años del inicio de la SGM
Por: Paúl Antonio Coca Suárez Arana

Hoy, 1 de septiembre, se recuerdan 71 años del inicio del conflicto bélico más mortífero de todos los tiempos, el cual dejó un mundo en ruinas y cerca de 60 millones de muertos: la Segunda Guerra Mundial (SGM).

El conflicto fue producto de la falta de entendimiento entre humanos. Debemos preguntarnos: ¿Por qué para algunos importa el color de la piel, la condición social, el origen de la persona, su pensamiento y otros tantos aspectos para determinar si somos mejores o peores que el prójimo?

La SGM se originó por los afanes conquistadores de Adolf Hitler, que logró llegar al poder con un discurso de solución a los problemas de la sociedad alemana, con propuestas respecto a cómo terminar con la pobreza pero, principalmente, alentando el espíritu del ciudadano alemán al extremo de animarse a querer conquistar el mundo.

Actualmente, ¿qué nos distingue de los humanos de hace 71 años atrás? Pocas cosas. Seguimos encerrados en ideas que poco o nada benefician a la colectividad y pensamos en lo personal o en lo sectorial.

Estamos viviendo en una sociedad donde lo material vale más que una persona, donde el lujo y la ostentosidad se convierten en regla de vida mientras que millones de personas viven en el mundo con menos de un dólar diario. Sin ir muy lejos, la mayoría en Bolivia es pobre.

Estamos en una sociedad que evoluciona constantemente, pero eso no es malo, lo negativo es la pérdida de valores familiares, éticos, religiosos, en síntesis, valores humanos. Los bolivianos tenemos frases como “votaré por el que menos robó” o “tal autoridad robó pero hizo algo” cuando en realidad a quien robe, así sea un centavo del arca estatal, debe caerle todo el peso de la norma, ya que si realmente vivimos en un Estado de derecho, la ley debe ser cumplida tanto por el gobernante como por los gobernados.

Las guerras entre países han disminuido sustancialmente, pero los problemas internos de los Estados han aumentado. Bolivia se salvó en varias oportunidades de llegar a conflictos civiles que iban a dejar al país más maltrecho de lo que se encuentra.

Hace 71 años empezaba la SGM y los humanos somos los únicos seres vivos que no aprendemos del pasado. Un felino o un canino, si se equivoca, aprende de sus errores y no vuelve a cometerlos, pero el ser humano, que es un ser racional, no hace lo mismo.

Muchos vivimos anclados en el pasado cuando debemos construir un presente con visión futurista; no se afirma olvidar el pasado completamente, sino tomar los errores del mismo para convertirlos en aciertos en beneficio de todos.

A 71 años de la SGM, nuestros rezos deben ser para que nunca más vivamos un conflicto de igual o peor envergadura. “Aquéllos que no recuerden el pasado están condenados a revivirlo” (Santayana).

viernes, 8 de enero de 2010

"El fracaso de Copenhague" (Paúl A. Coca Suárez A.)


El fracaso de Copenhague

Paúl Antonio Coca Suárez Arana (abogado y docente universitario. abog.paulcoca@gmail.com)

Era bastante obvio que la Conferencia Mundial sobre el Calentamiento Global llevada a cabo en Copenhague (Dinamarca) iba a ser un fracaso, ya que varios mandatarios solamente estuvieron allí para hacer política; otros fueron por obligación y sin la más mínima intención de aportar a la maltrecha salud de este planeta. En síntesis, en tierras danesas nada se consiguió.

Países del denominado “primer mundo”, como Inglaterra, le echan la culpa del mencionado fiasco a “países en vías de desarrollo” como el bloque que conforman Bolivia, Venezuela y afines; éstos acusan a aquéllos de ser los responsables no sólo del fracaso de Copenhague, sino de ser los principales contaminadores del planeta.

Debemos ser realistas en varias cosas, entre ellas que efectivamente los países más industrializados son los que más daño hacen al planeta y los que no quieren cumplir tratados internacionales para reducción de gases de efecto invernadero (como Estados Unidos con el Protocolo de Kyoto de 1996), pero decir que ellos son los únicos que contaminan, es falso.

También los países en vías de desarrollo, incluyendo a sus ciudadanos, somos responsables de este planeta. Los repentinos cambios de clima en varias zonas del mundo, Bolivia no fue la excepción, es fiel reflejo de ello, por lo que debemos simplificar que la madre tierra nos está pasando la factura de nuestra desidia.

Damos ejemplos claros y concretos. Los principales ríos del país están contaminados y los responsables somos los ciudadanos: Pilcomayo (sur del país), Rocha (Cochabamba), Choqueyapu (La Paz), Piraí (Santa Cuz) entre algunos, y de ello no podemos buscar responsables en otros países, sino que hay que ser hidalgos y reconocer la culpa.La deforestación en Bolivia está en grado alarmante y tenemos leyes que protegen el ambiente mas no se cumplen; los automóviles caducos siguen circulando en las calles de nuestro país y emanan humo tóxico y que están contaminando el ambiente que respiramos, y pese a existir prohibiciones para ello, nadie las hace cumplir.

El majestuoso lago Titicaca está amenazado por la contaminación de zonas aledañas; Santa Cruz de la Sierra tiene serios problemas con el basurero de Normandía y todo ello genera un fuerte impacto ambiental que amenaza la vida no sólo de los animales, sino de los humanos y, por consiguiente, del mundo. Entonces, si mencionamos algunos problemas ambientales en Bolivia, ello es prueba fehaciente de que también los bolivianos contaminamos. Evidentemente justos pagan por pecadores, pero el no hacer nada por nuestro medio ambiente nos convierte en cómplices del atentado que estamos efectuando contra el planeta en el que vivimos.

Todas las personas, de una u otra forma, aportamos a la contaminación -y destrucción- del mundo en el que vivimos, y lavarnos las manos es el peor error que podemos hacer.

Entonces, en Dinamarca se hizo el intento de que las autoridades del mundo reaccionen y se comprometan a cambiar, mas no se lo consiguió y de qué sirve hacer tantos encuentros mundiales si nadie dará el brazo a torcer y solamente habrá buenas intenciones que nadie cumplirá.

Cuando las zonas áridas se vuelvan más secas; cuando los casquetes polares se deshielen y, por ende, el nivel del mar inunde las zonas costeras; cuando las reservas de agua del mundo sean inútiles porque estén secas o contaminadas; cuando nadie pueda salir de casa por el sol que destruirá la piel o cuando no exista nada que comer, recién reaccionaremos, pero será tarde. El momento es ahora, mañana nada habrá que proteger.