Por: Paúl Antonio Coca Suárez Arana. Abogado y docente universitario.
El 22/01/06 los bolivianos mostramos entusiasmo por la llegada al poder de un nuevo sistema económico, político y social, el cual se llamó “proceso de cambio”, que buscaba cambiar las estructuras del Estado para conseguir el ansiado progreso nacional y generar reencuentro entre bolivianos, en donde se desterraría prácticas “tradicionales” como corrupción, discriminación, entre otras. Al presente, ello no es así, y más bien el “proceso de cambio” por el cual luchamos en urnas y calles, pareciera llegar a su fin. ¿Por qué?
Se prometió proteger y defender la producción nuestra, pero, lejos de eso, prohibimos la exportación de productos nacionales; se incrementó la importación de productos como el azúcar, apoyando a la producción y empleo en otros países, además que EMAPA se dedicó a competir deslealmente con los propios gremialistas al comercializar tales productos foráneos, obligándonos a efectuar largas y tediosas “colas” para adquirirlos.
Con la nacionalización ganaríamos todos, pero no se trata solamente de repartir bonos, sino de fomentar cultura emprendedora en la ciudadanía y que no se cargue a espaldas del pueblo el precio de medidas desacertadas como el “gasolinazo”; las movilizaciones que estamos padeciendo, el descontento popular, el crecimiento incontrolable de los precios de la canasta familiar, además del aumento irrisorio de los salarios, demuestran que no “vivimos bien”.
Se pensó que se acabaría la corrupción, pero los casos de funcionarios deshonestos, de todos los niveles, son cada vez más públicos, y lejos de efectuar castigo con la Ley, se busca excusas para no sancionar y más bien se culpa a la oposición minoritaria. Justifican la corrupción argumentando que es “herencia de anteriores gobiernos”, pero cómo ella no va a ser heredada si militantes, dirigentes, asesores y ex autoridades de pasadas gestiones neoliberales ahora están en el Gobierno.
Se recortaría los gastos públicos para efectuar más obras, pero las deudas interna y externa están creciendo; la primera porque se crea cargos públicos sin el mínimo estudio técnico de factibilidad, y lo segundo porque adquirimos aviones que más están en talleres de reparación que volando, y porque se tiene satélite que estamos pagando sin que funcione, pero no existe dinero para incrementar los salarios en un monto acorde a la realidad. Además, a nivel externo los actuales conductores del “proceso de cambio” apoyan a dictadores enquistados en el poder como Muamar Gadafi, e internamente convocan a sus adeptos a enfrentarse a las marchas obreras que reclaman legítimamente mejores condiciones de vida.
Estos son pocos ejemplos de lo que actualmente tenemos como “proceso de cambio”, pero ello no es el proceso de cambio, ya que el mismo era reestructurar el Estado desde sus cimientos para el bienestar colectivo; era que las promesas de campaña se hagan efectivas; sería el sancionar con fuerza a los propios funcionarios corruptos para dar ejemplo a la ciudadanía; apoyar al pueblo en sus demandas y, por sobre todo, gobernar para todos.
El proceso de cambio, al presente, está mal encaminado y es necesaria su reconducción ya que, de lo contrario, en el 2014 el mismo puede llegar a su fin y se retornaría al pasado tradicional. No podemos esperar más para reconducirlo. Si desde el inicio se le dio mala dirección, no esperemos que los actuales conductores lo redirijan. A fin de cuentas, “lo que mal empieza, mal acaba”.
Publicado en: Jornada; El Diario; Aula Libre; La Patria; El Potosí; Ayra.
En la foto, el Presidente Evo Morales que tanto critica y persigue a los anteriores Presidentes "neoliberales", se reúne con ellos para que lo asesoren en diversos temas como el marítimo. A fin de cuentas, todos los de la foto son y han sido autoridades neoliberales. Solo faltan en la fotografía Gonzalo Sánchez de Lozada y Luis García Meza para completar el círculo de ex Presidentes neoliberales.
